“El goteo del lavadero puede inundar Brasil y desbordar”. Columna de Eduardo J. Vior en infobaires24.com.ar

Con la creciente condena de los medios brasileños concentrados a la destrucción económica acarreada por el Lava Jato la lucha por el poder entra en una nueva etapa. Leer la nota completa en:

El goteo del lavadero puede inundar Brasil y desbordar

fuente: http://www.infobaires24.com.ar

 

SEMINARIO “VIGENCIA DEL PROYECTO DE LA FILOSOFÍA INTERCULTURAL EN EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO LATINOAMERICANO”. Por Alcira B. Bonilla.

SEMINARIO “VIGENCIA DEL PROYECTO DE LA FILOSOFÍA INTERCULTURAL EN EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO LATINOAMERICANO”. Dra. ALCIRA BEATRIZ BONILLA.

UNIVERSIDAD DEL CAUCA. FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES. DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA,
MAESTRÍA EN ÉTICA Y FILOSOFÍA POLÍTICA
Resolución Registro Calificado Nº 6432 de Julio 23 de 2010-Código – SNIES 90695(MEN). Resolución Renovación Registro Calificado No. 22945 de diciembre 14 de 2016.

del 26 a 29 de junio de 2019

Popayán, Cauca, Colombia.


Presentación:

A partir de una distinción entre Filosofías Comparadas y Filosofía Intercultural, el objetivo principal de este seminario consiste en mostrar la novedad de la aparición de la Filosofía Intercultural como pensamiento crítico en el “cambio de época”, así como los rasgos principales de su vertiente “nuestroamericana”, distinguiéndola de otras manifestaciones de la misma (europeas, asiáticas, africanas y norteamericanas).

Se pondrá énfasis en subrayar su relación y  tensiones con debates anteriores y actuales del pensamiento “nuestroamericano”, en particular con la Filosofía de la Liberación y el pensamiento decolonial, y su vigencia en los trabajos de algunas y algunos exponentes del mismo. Además del estudio de las ideas y argumentaciones de las y los filósofos estudiados, se estudiarán las innovaciones de estos trabajos respecto de fuentes, carácter pluri- o interdicisciplinario, formas de escritura, campos de investigación y reflexión, etc.

Además de la referencia a los aportes seminales de los trabajos de Raúl Fornet-Betancourt, Joseph Estermann, Raimon Panikkar, y demás impulsores de la Filosofía Intercultural, se ofrecerá una síntesis de los desarrollos nuestroamericanos y se estudiarán algunos textos escogidos de Yamandú Acosta, Alcira Bonilla, Dina Picotti, María Luisa Rubinelli, Ricardo Salas Astraín, Héctor Samour, Fidel Tubino, Neusa Vaz e Silva y Diana Viñoles.

Se pretende que el  Seminario constituya un espacio académico de diálogo y estudio, para que las y los estudiantes tomen conciencia de la importancia de la Filosofía Intercultural Nuestroamericana no sólo en los debates académicos actuales, sino también de su preocupación y ocupación con los problemas específicos que se plantean en la región y en cada uno de nuestros países (pobreza, participación democrática, tratamiento de minorías étnicas, migraciones, exclusiones, deterioro ambiental y devastamiento de los ecosistemas, etc.).

Descargar Programa Seminario

más información: alcirabeatriz.bonilla@gmail.com


 

Invitación: Seminario “La mediación y la formación de subjetividad grupal en áreas de frontera intercultural”. Universidad Nacional de Tucumán.

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Programa del Seminario

Universidad Nacional de Tucumán
Doctorado en Humanidades

Curso de posgrado: La mediación y la formación de subjetividad grupal en áreas de frontera intercultural
Docentes: Dra. Cecilia Saleme (UNT), saleme.cecilia@gmail.com
Dr. Eduardo J. Vior (UBA), ejvior@gmail.com
Duración: 40 horas
Modalidad: presencial
Con evaluación final y certificación

Fundamentación

Las Ciencias Sociales y las Humanidades han hecho en los últimos cuarenta años un recorrido pendular: de los rígidos modelos teóricos (con fuertes acentos esencialistas) de la Modernidad han pasado al relativismo absoluto de la Postmodernidad y de allí están retornando hacia un punto medio no ecléctico en el que en las distintas disciplinas se reconoce que, si bien no existen subjetividades, identidades, culturas y/o lenguas cerradas y autosuficientes, los intercambios fluidos y constantes entre “configuraciones culturales” (A. Grimson) variables y adaptativas van sedimentando en construcciones narrativas de la memoria (P. Ricoeur) que permiten articular usos, hábitos y costumbres sobre los que se organizan subjetividades grupales en diálogo y conflicto permanentes con otras configuraciones construidas como Otros culturales.
Un aporte fundamental en esta dirección lo han hecho los estudios culturales sobre las “zonas de contacto” (M.L. Pratt). Estos estudios han demostrado que la construcción de subjetividad grupal es más fuerte desde las áreas territoriales, sociales, políticas y culturales en las que se produce el encuentro y el choque entre dos o más “configuraciones culturales”. Desde ese atalaya liminar se reconoce con más nitidez no sólo la naturaleza del conflicto entre las culturas que se encuentran, sino también el carácter y la dinámica de ellas mismas.
En este seminario se adopta la perspectiva filosófica intercultural de R. Fornet-Betancourt en diálogo crítico con otras tradiciones y orientaciones disciplinarias, porque se parte del supuesto de que todas las culturas del mundo han estado desde el origen mismo de la humanidad en contacto recíproco. Dicha interrelación ha hecho posible que todas las culturas compartan conflictos similares entre las nociones de dignidad del ser humano y las tendencias opresivas inherentes a esa misma condición humana. La similitud de estos conflictos es la que hace posible la comparación entre las culturas.
Sin embargo, esta similitud sólo resulta evidente mediante el relevamiento de procesos similares de producción de sentido entre distintas configuraciones culturales. La comparación homológica puede realizarse sobre material lingüístico, pero también sobre todo tipo de producción de sentido que, generalmente, se realiza entre grupos que mantienen entre sí y con otros relaciones desiguales. En esas condiciones de heteronomía las culturas subalternas se desarticulan discursivamente, en sus sistemas de creencias, su organización social y su institucionalidad política, por lo cual la comparación intercultural sólo puede operar mediante la reconstrucción de fragmentos textuales.
Por su misma complejidad el proceso de comparación intercultural sólo puede darse mediante la intervención de mediadores interculturales. Estos mediadores (personas o grupos) generalmente son representantes de los grupos culturales subalternos en condiciones de traducir las demandas y necesidades de éstos ante la cultura dominante. Sin embargo, estos mediadores pueden también actuar en interés propio, desvirtuando las características de su mediación. De modo que es posible hablar de mediadores aperturistas y mediadores obstructivos.
Sobre la base de la fundamentación expuesta, en este curso se pretende trabajar interdisciplinariamente sobre la mediación intercultural, con el ánimo de tipificar la variedad de mediaciones interculturales existentes.

Objetivos

General:
Que las y los estudiantes adquieran una visión sobre la importancia de la comparación homológica entre las culturas para entender la formación de subjetividades grupales.

Específicos:
Que las y los estudiantes
• Conozcan las más recientes investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades sobre la importancia de las “zonas de contacto” entre las culturas para la formación de subjetividades grupales.
• Entiendan los alcances y los límites de la comparación homológica intercultural para el estudio de estos procesos de subjetivación.
• Desarrollen la habilidad de pensar interculturalmente, es decir, desde la relación dialogal y conflictiva entre las culturas.
• Comprendan los alcances de este nuevo paradigma de análisis e investigación y sus consecuencias para el trabajo interdisciplinario.

Método
El curso se desarrollará en dos bloques semanales de veinte horas cada uno repartidas entre jueves y viernes (ocho horas cada día) y sábado por la mañana (cuatro horas). Será dictado por dos docentes de disciplinas diferentes (Lingüística y Ciencia Política) y hará fuerte hincapié en la dinámica de taller, con presentación y discusión de lecturas por las y los estudiantes, aprovechamiento de medios audiovisuales e incorporación de las tesis en desarrollo por las y los participantes.

Contenidos

1. ¿Existen las culturas? El conflicto entre modernismo y postmodernismo en la teoría cultural. Evolucionismo, relativismo, mestización e hibridación entre las culturas. Las “configuraciones culturales”.

Aproximaciones disciplinarias al estudio de las culturas: ¿es una lengua lo mismo que una cultura?, ¿existe la “cultura nacional”?, ¿hay una “cultura global”?, ¿se puede adscribir a más de una cultura?, ¿cómo estudiar una cultura dominada?, ¿qué papel cumplen las identificaciones culturales en la formación de subjetividad individual y grupal? ¿Cómo se forma, reformula, adapta y desintegra una cultura? La narración, la memoria y la historia como vehículos de la evolución cultural.

2. La cultura como comunicación. La cultura como sistema de mediación, de prácticas y de participación. La construcción de la (inter)subjetividad y de la identidad cultural. Las categorías sociales, poder, desigualdad, inclusión y exclusión.

3. ¿Qué se entiende por “interculturalidad”? Acepciones empresariales, dialoguistas y conflictuales del término. La interculturalidad como relación de poder. Interculturalidad=intraculturalidad. Interculturalidad, universalidad y diferencia. El conflicto entre dignificación y opresión como constante cultural.

4. Los mediadores interculturales. Mediación aperturista y mediación obturadora. Mediación intercultural y representación material y simbólica. Mediación y traducción intercultural.

Evaluación

Se realizará una (auto)evaluación constante mediante presentaciones, lecturas, escritos, trabajo grupal e informes de investigación. La evaluación final escrita puede consistir en una monografía o en una crítica/comparación de dos o más artículos/trabajos de distintas disciplinas. La nota final se establece en la escala de 1 a 10, siendo 7 la nota mínima para que el curso tenga validez para el doctorado.

Dra. Cecilia Saleme (UNT), saleme.cecilia@gmail.com
Dr. Eduardo J. Vior (UBA), ejvior@gmail.com

 

 

Invitación: Seminario Permanente de Estudios Interculturales.

Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. Instituto de Filosofía “Dr. Alejandro Korn”. Sección: Ética, Antropología Filosófica y Filosofía Intercultural “Prof. Carlos Astrada”. 

Seminario Permanente de Estudios Interculturales

INVITACIÓN

La Directora de la Sección de Ética, Antropología Filosófica y Filosofía Intercultural “Prof. Carlos Astrada” e integrantes del grupo de investigación INTERCULTURALIA (Instituto de Filosofía “Dr. Alejandro Korn” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires) tienen el agrado de invitar a Ud. a la cuarta sesión del  Seminario Permanente de Estudios Interculturales, que se llevará a cabo el próximo viernes 31 de mayo, de 15 a 17 hs., en el Salón del Consejo Directivo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (Puán 480, 2do. Piso. C.A.B.A.).

En la oportunidad disertará el Dr. Lucas Corcoran sobre ” La recepción de Paulo Freire en Nueva York”. El doctor Corcoran es Doctor en Composición y Retórica por el Centro de Posgraduación de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) con su tesis sobre “Retórica translinguística”, dirigida por Ira Shor. Ejerce la docencia como profesor de Letras y Escritura en la CUNY, se ha especializado en la enseñanza de la lengua inglesa desde la perspectiva de la pedagogía de la liberación de Freire-Shor y ha realizado varias publicaciones en el área.

El Prof. Dr. Jorge A. Santos coordinará la sesión, que incluye el diálogo con las y los integrantes del grupo INTERCULTURALIA y el público presente.


 

Mensaje del Papa Francisco Por la celebración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (29-09-2019)

Mensaje del Papa Francisco

Por la celebración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (29-09-2019)

Queridos hermanos y hermanas:

La fe nos asegura que el Reino de Dios está ya misteriosamente presente en nuestra tierra (cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. Gaudium et spes, 39); sin embargo, debemos constatar con dolor que también hoy encuentra obstáculos y fuerzas contrarias. Conflictos violentos y auténticas guerras no cesan de lacerar la humanidad; injusticias y discriminaciones se suceden; es difícil superar los desequilibrios económicos y sociales, tanto a nivel local como global. Y son los pobres y los desfavorecidos quienes más sufren las consecuencias de esta situación.

Las sociedades económicamente más avanzadas desarrollan en su seno la tendencia a un marcado individualismo que, combinado con la mentalidad utilitarista y multiplicado por la red mediática, produce la “globalización de la indiferencia”. En este escenario, las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y las víctimas de la trata, se han convertido en emblema de la exclusión porque, además de soportar dificultades por su misma condición, con frecuencia son objeto de juicios negativos, puesto que se las considera responsables de los males sociales. La actitud hacia ellas constituye una señal de alarma, que nos advierte de la decadencia moral a la que nos enfrentamos si seguimos dando espacio a la cultura del descarte. De hecho, por esta senda, cada sujeto que no responde a los cánones del bienestar físico, mental y social, corre el riesgo de ser marginado y excluido.

Por esta razón, la presencia de los migrantes y de los refugiados, como en general de las personas vulnerables, representa hoy en día una invitación a recuperar algunas dimensiones esenciales de nuestra existencia cristiana y de nuestra humanidad, que corren el riesgo de adormecerse con un estilo de vida lleno de comodidades. Razón por la cual, “no se trata sólo de migrantes” significa que al mostrar interés por ellos, nos interesamos también por nosotros, por todos; que cuidando de ellos, todos crecemos; que escuchándolos, también damos voz a esa parte de nosotros que quizás mantenemos escondida porque hoy no está bien vista.

«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» (Mt 14,27). No se trata sólo de migrantes, también se trata de nuestros miedos. La maldad y la fealdad de nuestro tiempo acrecienta «nuestro miedo a los “otros”, a los desconocidos, a los marginados, a los forasteros […]. Y esto se nota particularmente hoy en día, frente a la llegada de migrantes y refugiados que llaman a nuestra puerta en busca de protección, seguridad y un futuro mejor. Es verdad, el temor es legítimo, también porque falta preparación para este encuentro» (Homilía, Sacrofano, 15 febrero 2019). El problema no es el hecho de tener dudas y sentir miedo. El problema es cuando esas dudas y esos miedos condicionan nuestra forma de pensar y de actuar hasta el punto de convertirnos en seres intolerantes, cerrados y quizás, sin darnos cuenta, incluso racistas. El miedo nos priva así del deseo y de la capacidad de encuentro con el otro, con aquel que es diferente; nos priva de una oportunidad de encuentro con el Señor (cf. Homilía en la Concelebración Eucarística de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, 14 enero 2018).

«Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?» (Mt 5,46). No se trata sólo de migrantes: se trata de la caridad. A través de las obras de caridad mostramos nuestra fe (cf. St 2,18). Y la mayor caridad es la que se ejerce con quienes no pueden corresponder y tal vez ni siquiera dar gracias. «Lo que está en juego es el rostro que queremos darnos como sociedad y el valor de cada vida […]. El progreso de nuestros pueblos […] depende sobre todo de la capacidad de dejarse conmover por quien llama a la puerta y con su mirada estigmatiza y depone a todos los falsos ídolos que hipotecan y esclavizan la vida; ídolos que prometen una aparente y fugaz felicidad, construida al margen de la realidad y del sufrimiento de los demás» (Discurso en la Cáritas Diocesana de Rabat, 30 marzo 2019).

«Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció» (Lc 10,33). No se trata sólo de migrantes: se trata de nuestra humanidad. Lo que mueve a ese samaritano, un extranjero para los judíos, a detenerse, es la compasión, un sentimiento que no se puede explicar únicamente a nivel racional. La compasión toca la fibra más sensible de nuestra humanidad, provocando un apremiante impulso a “estar cerca” de quienes vemos en situación de dificultad. Como Jesús mismo nos enseña (cf. Mt 9,35-36; 14,13-14; 15,32-37), sentir compasión significa reconocer el sufrimiento del otro y pasar inmediatamente a la acción para aliviar, curar y salvar. Sentir compasión significa dar espacio a la ternura que a menudo la sociedad actual nos pide reprimir. «Abrirse a los demás no empobrece, sino que más bien enriquece, porque ayuda a ser más humano: a reconocerse parte activa de un todo más grande y a interpretar la vida como un regalo para los otros, a ver como objetivo, no los propios intereses, sino el bien de la humanidad» (Discurso en la Mezquita “Heydar Aliyev” de Bakú, Azerbaiyán, 2 octubre 2016).

«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial» (Mt 18,10). No se trata sólo de migrantes: se trata de no excluir a nadie. El mundo actual es cada día más elitista y cruel con los excluidos. Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no quieren hacerse cargo de los refugiados que dichos conflictos generan. Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las “migajas” del banquete (cf. Lc 16,19- 21). La Iglesia «en salida […] sabe tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 24). El desarrollo exclusivista hace que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. El auténtico desarrollo es aquel que pretende incluir a todos los hombres y mujeres del mundo, promoviendo su crecimiento integral, y preocupándose también por las generaciones futuras.

«El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos» (Mc 10,43-44). No se trata sólo de migrantes: se trata de poner a los últimos en primer lugar. Jesucristo nos pide que no cedamos a la lógica del mundo, que justifica el abusar de los demás para lograr nuestro beneficio personal o el de nuestro grupo: ¡primero yo y luego los demás! En cambio, el verdadero lema del cristiano es “¡primero los últimos!”. «Un espíritu individualista es terreno fértil para que madure el sentido de indiferencia hacia el prójimo, que lleva a tratarlo como puro objeto de compraventa, que induce a desinteresarse de la humanidad de los demás y termina por hacer que las personas sean pusilánimes y cínicas. ¿Acaso no son estas las actitudes que frecuentemente asumimos frente a los pobres, los marginados o los últimos de la sociedad? ¡Y cuántos últimos hay en nuestras sociedades! Entre estos, pienso sobre todo en los emigrantes, con la carga de dificultades y sufrimientos que deben soportar cada día en la búsqueda, a veces desesperada, de un lugar donde poder vivir en paz y con dignidad» (Discurso ante el Cuerpo Diplomático, 11 enero 2016). En la lógica del Evangelio, los últimos son los primeros, y nosotros tenemos que ponernos a su servicio.

«Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10). No se trata sólo de migrantes: se trata de la persona en su totalidad, de todas las personas. En esta afirmación de Jesús encontramos el corazón de su misión: hacer que todos reciban el don de la vida en plenitud, según la voluntad del Padre. En cada actividad política, en cada programa, en cada acción pastoral, debemos poner siempre en el centro a la persona, en sus múltiples dimensiones, incluida la espiritual. Y esto se aplica a todas las personas, a quienes debemos reconocer la igualdad fundamental. Por lo tanto, «el desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico, debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre» (S. PABLO VI, Carta enc. Populorum progressio, 14).

«Así pues, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19). No se trata sólo de migrantes: se trata de construir la ciudad de Dios y del hombre. En nuestra época, también llamada la era de las migraciones, son muchas las personas inocentes víctimas del “gran engaño” del desarrollo tecnológico y consumista sin límites (cf. Carta enc. Laudato si’, 34). Y así, emprenden un viaje hacia un “paraíso” que inexorablemente traiciona sus expectativas. Su presencia, a veces incómoda, contribuye a disipar los mitos de un progreso reservado a unos pocos, pero construido sobre la explotación de muchos. «Se trata, entonces, de que nosotros seamos los primeros en verlo y así podamos ayudar a los otros a ver en el emigrante y en el refugiado no sólo un problema que debe ser afrontado, sino un hermano y una hermana que deben ser acogidos, respetados y amados, una ocasión que la Providencia nos ofrece para contribuir a la construcción de una sociedad más justa, una democracia más plena, un país más solidario, un mundo más fraterno y una comunidad cristiana más abierta, de acuerdo con el Evangelio» (Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2014).

Queridos hermanos y hermanas: La respuesta al desafío planteado por las migraciones contemporáneas se puede resumir en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Pero estos verbos no se aplican sólo a los migrantes y a los refugiados. Expresan la misión de la Iglesia en relación a todos los habitantes de las periferias existenciales, que deben ser acogidos, protegidos, promovidos e integrados. Si ponemos en práctica estos verbos, contribuimos a edificar la ciudad de Dios y del hombre, promovemos el desarrollo humano integral de todas las personas y también ayudamos a la comunidad mundial a acercarse a los objetivos de desarrollo sostenible que ha establecido y que, de lo contrario, serán difíciles de alcanzar.

Por lo tanto, no solamente está en juego la causa de los migrantes, no se trata sólo de ellos, sino de todos nosotros, del presente y del futuro de la familia humana. Los migrantes, y especialmente aquellos más vulnerables, nos ayudan a leer los “signos de los tiempos”. A través de ellos, el Señor nos llama a una conversión, a liberarnos de los exclusivismos, de la indiferencia y de la cultura del descarte. A través de ellos, el Señor nos invita a reapropiarnos de nuestra vida cristiana en su totalidad y a contribuir, cada uno según su propia vocación, a la construcción de un mundo que responda cada vez más al plan de Dios.

Este es el deseo que acompaño con mi oración, invocando, por intercesión de la Virgen María, Nuestra Señora del Camino, abundantes bendiciones sobre todos los migrantes y los refugiados del mundo, y sobre quienes se hacen sus compañeros de viaje.

Vaticano, 27 de mayo de 2019

FRANCISCO

mayo 27, 2019 13:24